No tenía sentido.
“¿El anillo?”, preguntó Melissa, llena de incredulidad. “¿Qué pasa con el anillo? Ya se lo he contado todo al señor Harris”, dijo ella. “

Bueno, queremos que lo cuentes otra vez, pero esta vez, a nosotros. ¿De dónde lo has sacado?”, le preguntó el agente Davis.
Todo esto no tenía sentido para Melissa: ¿qué podía tener de especial aquel estúpido anillo para que la policía tuviera que interrogarla por él?