El tiempo vuela cuando estás espiando
Pasaron las horas y Pipa no apartó la mirada de su iPad ni una sola vez. Sus ojos comenzaron a arder, y su barriga estaba retumbando.
Miró la hora y se sorprendió de que ya fueran las ocho. Ella había estado mirando las imágenes de la cámara desde el mediodía.
En contra de su propia voluntad, decidió apartar la mirada y pedir comida.
